El borde costero y los espacios marítimos, corresponden a zonas en donde la multiplicidad de actividades de diferentes agentes deben combinarse con la protección de los espacios naturales, lo cual no es sencillo e implica diversos aspectos de carácter social y económico, donde es habitual que se originen una gran diversidad de conflictos (Suman 2001). La necesidad de expansión para la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos económicos es la principal justificación para intervenir un área determinada, sin embargo el crecimiento económico da a lugar a efectos contrapuestos sobre el medio natural (Labandeira et al. 2007), y por tanto es imprescindible gestionar adecuadamente el territorio y sus recursos. Una tarea difícil cuando se visualizan las necesidades locales, los actores involucrados, los posibles efectos sobre los ecosistemas y/o la población y la protección de los ambientes y sus componentes como obligación ética de la sociedad actual frente a un escenario conservacionista cada vez más complejo. Esta problemática no es reciente, es un tema que se viene discutiendo por décadas en diferentes congresos y reuniones internacionales en un proceso evolutivo que ha pasado desde la definición del concepto de “tierras vírgenes” hasta el de “desarrollo sostenible”, el cual alcanzó su máxima expresión en la Cumbre de Río en 1992 en la denominada Agenda 21 (Labandeira et al. 2007; Canals 2008; Giró 2008).
La sustentabilidad del desarrollo económico es quizás tanto más compleja que los conflictos asociados a la gestión territorial. La escala de la intervención del hombre en los espacios naturales no solo ha sobrepasado los límites de explotación de recursos como bienes de consumo, sino que también ha logrado modificar los ciclos biogeoquímicos en una constante transformación del paisaje (i.e. erosión de suelos por deforestación) (Primack & Ros 2002). El principal objetivo del desarrollo económico es el aumento de la renta per cápita, lo cual tiene lugar a partir de un mayor consumo de materias primas y energía y, por tanto, se generan más residuos y los problemas ambientales se agudizan (Labandeira et al. 2007), por lo tanto la sustentabilidad parece ser contraproducente al desarrollo económico. Common & Stagl (2008) plantean la sustentabilidad como “mantener la capacidad del sistema economía- ambiente para satisfacer las necesidades y deseos de los seres humanos a largo plazo”. Por lo tanto, si el sistema conjunto de economía y ambiente opera según los requerimientos de la sustentabilidad, esto constituye un modo sostenible de operación en sí mismo. Es entonces el reto actual incorporar el desarrollo sustentable dentro de la gestión regional, nacional e internacional (Labandeira et al. 2007).
Es importante también analizar la problemática desarrollo-conservación desde otro punto de vista. El término conservación no está del todo claro, por un lado conservación se entiende como la protección absoluta, ya sea de hábitats, ambientes o especies; los cuales deben permanecer alejados de las perturbaciones humanas, favoreciendo el status quo de los sistemas; y por otra parte, y entendiendo el dinamismo de los ecosistemas junto con la necesaria inclusión del hombre como parte del listado de especies presentes en ellos, la conservación es considerada como la gestión de los espacios naturales, conforme se haga un uso razonable de los recursos, tanto renovables como no renovables, asegurando un desarrollo optimo no solo para el ser humano, sino también para los ecosistemas en donde él habita o interviene (Primack & Ros 2002).
De a cuerdo con Primack & Ros (2002), debemos tener presentes algunos escenarios conservacionistas a los cuales se ven enfrentados los gestores territoriales del área marina a la hora de tomar una decisión:
- La población humana continúa en expansión demográfica. Lo que implica que las necesidades aumentan, obligando a la obtención de más recursos y por ende a aumentar su explotación. Consideremos además que los ingresos económicos son desiguales, y que los seres humanos somos la única especie que ha sido capaz de aumentar su esperanza de vida de forma artificial, y desaprobamos la selección natural dentro de nuestra especie.
- A la fecha, no se sabe cuántas especies existen. Por lo tanto, si no sabemos cuántas especies hay, ni donde están ubicadas; no podemos saber cuál es el real impacto del desarrollo de una u otra actividad sobre los ecosistemas. Consideremos también, que al no tener una amplia información de la biodiversidad presente, no sabemos qué tipos de relaciones se dan entre ellas.
- La conservación es desigual. En el mundo, tan solo el 0,1% de la superficie oceánica, se encuentra bajo algún sistema de protección, dentro de las distintas categorías de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Una cifra realmente insignificante comparado con el 11.7 % de la superficie terrestre, y aún más considerando que el océano comprende tres cuartas partes de la superficie total.
Estos puntos generalmente representan el centro de la discusión en las distintas instancias de gestión que se lleven a cabo. Las presiones sociales, aumentan - casi tan rápido como los problemas derivados de nuestras acciones - exigiendo cada vez más a los gestores a efectuar un trabajo adecuado, informado y eficiente, en donde las organizaciones no gubernamentales (ONG’s) favorecen amplios movimientos sociales dedicados a temas de conservación, centrando sus esfuerzos en proteger diferentes espacios naturales y/o especies determinadas, a través de diversas actividades dentro del ámbito de la investigación y la educación en amplia difusión pública (Jepson & Canney 2003; Pietx i Colom 2008).
Considerando entonces, que el desarrollo económico es necesario, como también lo es la conservación de los ecosistemas, la gestión de los recursos debe ser de manera tal, que su utilización sea responsable y adecuada, permitiendo saciar las necesidades de las generaciones actuales y futuras, asegurando la protección de los distintos ecosistemas presentes.
Ciertamente, algo complejo.
PD 1: Si no entiende, pregunte¡¡¡¡.....no hay preguntas tontas, las estupidez es callarse.
PD 2: Si alguien necesita las referencias, puede pedirlas sin drama. No coloco los links porque hay un par de libros que no se pueden descargar.
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